Fisura en la rodilla: síntomas, recuperación y cuánto tarda en curarse

Cómo tratar una fisura en el hueso

Una fisura en la rodilla puede aparecer después de una caída, un golpe fuerte, un aumento excesivo del entrenamiento o por sobrecarga repetida. El dolor puede confundirse al principio con una lesión muscular o articular, especialmente cuando todavía puedes caminar.

Pero una fisura afecta al hueso y necesita tiempo para consolidar. Saber dónde está localizada, respetar la carga indicada y realizar una recuperación progresiva son puntos importantes para evitar que una lesión pequeña termine dando problemas durante meses.

¿Qué es una fisura en la rodilla?

Cuando hablamos de una fisura en la rodilla, normalmente nos referimos a una pequeña fractura o lesión del hueso que no necesariamente provoca una separación completa de los fragmentos.

La rodilla está formada por varias estructuras óseas, por lo que la fisura puede aparecer en diferentes lugares:

  • Meseta tibial.
  • Cóndilos del fémur.
  • Rótula.
  • Zona subcondral, situada justo debajo del cartílago.

También existen fracturas por estrés, producidas por cargas repetidas sobre el hueso. Son especialmente frecuentes en personas que corren, practican deportes de impacto o aumentan bruscamente su volumen de entrenamiento.

No todas estas lesiones evolucionan igual. La localización, estabilidad y extensión de la lesión condicionan el tratamiento y el tiempo necesario para volver a cargar con normalidad.

Síntomas de una fisura en la rodilla

El dolor es el síntoma más habitual, pero su intensidad puede variar bastante.

Puede aparecer:

  • Dolor al apoyar el peso sobre la pierna.
  • Dolor profundo dentro de la rodilla.
  • Inflamación.
  • Sensibilidad al presionar determinadas zonas.
  • Cojera.
  • Dificultad para flexionar o extender completamente la rodilla.

En algunas fracturas por estrés el dolor comienza únicamente durante el ejercicio y disminuye con el descanso. Si se continúa entrenando, puede aparecer también caminando o incluso estando en reposo.

Poder caminar no descarta una fisura.

¿Cómo se diagnostica?

Después de un traumatismo importante, la radiografía suele ser una de las primeras pruebas utilizadas para valorar posibles fracturas. Sin embargo, algunas lesiones pequeñas o fracturas por estrés pueden no apreciarse claramente en las primeras radiografías.

Cuando los síntomas hacen sospechar una lesión ósea y la radiografía no permite confirmarla, el especialista puede solicitar otras pruebas, como una resonancia magnética.

La resonancia también permite observar alteraciones asociadas como edema de médula ósea, lesiones osteocondrales, menisco, ligamentos y otras estructuras de la rodilla.

Por eso no conviene tratar una supuesta fisura únicamente basándose en dónde duele.

¿Cuánto tarda en curarse una fisura de rodilla?

No existe un tiempo único para todas las fisuras.

Una lesión pequeña y estable no tiene la misma evolución que una fractura de meseta tibial más extensa, una lesión osteocondral o una fractura por estrés.

El tiempo de recuperación depende, entre otros factores, de:

  • El hueso afectado.
  • El tamaño y estabilidad de la lesión.
  • La edad y estado general de la persona.
  • La capacidad de consolidación del hueso.
  • La carga que recibe la rodilla durante la recuperación.
  • La existencia de otras lesiones asociadas.

Por este motivo, utilizar únicamente un número de semanas para decidir cuándo volver a correr o entrenar puede ser un error.

La disminución del dolor tampoco significa necesariamente que el hueso esté completamente consolidado.

¿Hay que dejar de apoyar la pierna?

Depende de la lesión.

Algunas fisuras permiten mantener cierto grado de apoyo, mientras que otras requieren descarga parcial o completa durante un periodo determinado. Esta decisión debe realizarla el traumatólogo después de valorar la lesión y las pruebas de imagen.

Si te han indicado utilizar muletas o limitar el apoyo, respetar esa pauta es importante aunque el dolor disminuya rápidamente.

Aumentar la carga demasiado pronto puede retrasar la recuperación o agravar determinadas lesiones.

Tratamiento y recuperación

El tratamiento depende del tipo de fisura.

En lesiones estables puede utilizarse un tratamiento conservador basado en protección de la zona, control de la carga y rehabilitación progresiva.

Cuando la lesión lo permite, la recuperación irá incorporando movilidad y posteriormente ejercicios destinados a recuperar la fuerza perdida durante el periodo de menor actividad.

Cuádriceps, glúteos, isquiotibiales y gemelos participan en el control y estabilidad de la extremidad.

Después de varias semanas con poca carga es normal haber perdido fuerza muscular. Por eso volver directamente al entrenamiento que realizabas antes de la lesión no suele ser una buena estrategia.

Para este tipo de casos es interesante la electroestimulación, ya que permite recuperar progresivamente el nivel de fuerza sin impacto que pueda afectar al hueso dañado.

Primero hay que recuperar la capacidad de soportar carga y después aumentar progresivamente las exigencias.

Magnetoterapia para una fisura en la rodilla

Los campos electromagnéticos pulsados (PEMF) se han estudiado como tratamiento complementario en diferentes procesos relacionados con la consolidación ósea.

Un metaanálisis publicado en 2020 que reunió 22 ensayos clínicos aleatorizados y 1.468 pacientes encontró una mayor tasa de consolidación ósea en los grupos tratados con magnetoterapia.

Por tanto, la magnetoterapia puede contemplarse como complemento en este tipo de situaciones, pero recuerda que no sustituye el diagnóstico, la descarga cuando está indicada ni el seguimiento médico.

Si quieres conocer específicamente cómo se utiliza la magnetoterapia para una fisura en la rodilla, qué programas existen y qué tipo de aparato puede ser adecuado, he preparado una guía específica para que puedas conocer más en profundidad.

¿Qué ocurre si además hay edema óseo?

Una fisura y un edema óseo pueden aparecer conjuntamente, pero no son exactamente lo mismo.

El edema de médula ósea puede observarse mediante resonancia magnética y puede aparecer asociado a traumatismos, sobrecarga, lesiones osteocondrales y otras alteraciones.

Por ese motivo encontrar un edema en una resonancia no significa automáticamente que exista una fisura.

El diagnóstico completo es importante porque el tratamiento y las restricciones de carga pueden ser diferentes.

¿Cuándo puedo volver a entrenar?

La vuelta al deporte debería realizarse progresivamente.

Tener menos dolor es una buena señal clínica, pero no debería utilizarse como único criterio para decidir que el hueso está preparado para correr, saltar o realizar entrenamientos intensos.

Antes de aumentar las cargas hay que valorar la evolución de la lesión, recuperar movilidad y fuerza suficiente y comprobar cómo responde la rodilla al esfuerzo. Después pueden introducirse progresivamente actividades con mayor impacto.

Si durante este proceso vuelve a aparecer dolor profundo, inflamación o cojera, conviene reducir la carga y revisar la evolución.

¿Se puede acelerar la recuperación?

No existe un método milagroso que permita saltarse los tiempos biológicos necesarios para que el hueso se repare pero como has visto en el estudio anteriormente citado, la magnetoterapia puede ser de gran ayuda en este tipo de casos.

Lo que sí es importante y no debes pasar por alto es evitar factores que dificulten la recuperación.

Respetar las restricciones de carga, realizar correctamente la rehabilitación, mantener una alimentación adecuada con buena ingesta de proteína y aminoácidos de calidad y descansar adecuadamente ayuda a que el organismo disponga de las condiciones necesarias durante la recuperación.

Es recomendable segur durante el proceso de rehabilitación una dieta antiinflamatoria. Esto ayudará al cuerpo a recuperar más rápido. Recuerda que somos lo que comemos…

También es especialmente importante evitar el tabaco, ya que fumar se asocia con un mayor riesgo de retraso de consolidación y pseudoartrosis en las fracturas.

¿Cuándo debería consultar rápidamente al médico?

Después de un traumatismo, busca valoración médica si existe dolor intenso, deformidad, imposibilidad para apoyar la pierna o una inflamación importante.

También conviene revisar una rodilla que aparentemente estaba evolucionando bien si el dolor aumenta claramente, vuelve la inflamación o cada vez resulta más difícil caminar.

Una fisura pequeña puede parecer una lesión menor, pero sigue siendo una lesión ósea. El objetivo no debería ser volver a entrenar lo antes posible, sino conseguir que la rodilla vuelva a tolerar progresivamente las cargas que tenía antes de lesionarse.

Sé Feliz

Pedro García.

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