¿Tu pulso va más alto o más bajo de lo normal? Revisa estos puntos (Parte 1)

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El pulso sigue siendo una herramienta totalmente válida para entrenar y mejorar la forma física.

A pesar de que cada vez la técnica está más presente en nuestro día a día, como por ejemplo los potenciómetros en los ciclistas y estoy seguro que dentro de poco también los corredores de running podrán entrenar con medidores de potencia en sus zapatillas, el pulso sigue siendo un valor de referencia muy importante que nos dice muchas cosas. Nos dice si vamos bien, si vamos mal, si la noche anterior nos hemos acostado tarde, si hemos pasado una mala noche, si hay algo dentro de nosotros que todavía no está al 100%, si estamos a punto de pillar un resfriado, si necesitamos entrenar más anaeróbico o aeróbico…

Si sabemos interpretar el pulso, tenemos un mundo de datos que nos pueden ayudar a mejorar nuestro rendimiento cada día un poquito más.

Si tu pulso va normal, es decir, está dentro de los valores en los que tú habitualmente entrenas cada día, todo va perfecto.

Pero… ¿Qué sucede si el pulso está alto? ¿Y si está bajo?

¿Cómo puedo interpretar estas diferencias de pulso con respecto a la normalidad?

 

Te doy unas pautas que espero te sirvan de referencia.

 

Si el pulso está bajo:

Es posible que estés entrando en una fase de sobreentrenamiento. Revisa si hace tiempo que no te tomas un descanso de verdad y si en las últimas tres semanas la carga de entrenamiento ha sido elevada. Puede que sea el momento de descansar porque tu cuerpo ha llegado a su tope.

Si has revisado todo lo anterior y está perfecto, entonces felicidades. Has entrado en la fase de compensación. Tu cuerpo ha asimilado todo el entrenamiento que has realizado y necesitas menos pulso para ir más rápido.

Sabrás si estás sobreentrenado o si has asimilado el entrenamiento por las sensaciones. El sobreentrenamiento te da malas sensaciones, te encuentras cansad@, apátic@, te cuesta coger el ritmo bueno de entrenamiento durante el día y no eres capaz de descansar profundamente por la noche… las sensaciones no son agradables.

Cuando estás asimilando el entrenamiento y tu pulso baja, te encuentras muy a gusto con el deporte que haces, vas más rápido con menos esfuerzo y necesitas menos tiempo de lo normal para recuperar de los esfuerzos intensos.

Observa su tu pulso baja más de lo normal, cuáles son las sensaciones que tienes, si te encuentras bien o te sientes sin mucha gana de hacer deporte y con apatía.

Si estás descansad@ y el pulso sigue más bajo de lo normal y no sube cuando haces esfuerzos importantes, entonces es posible que algún alimento de los que estás tomando te pueda estar sentando mal.

Estos son algunos de los alimentos que puedes revisar y probar a eliminar de tu dieta, siempre de uno en uno, para ver cuál es el que no te sienta bien.

  • la leche
  • las almendras
  • el trigo
  • el sésamo
  • la avena…

Ve quitando uno a uno, no todos a la vez.

Por ejemplo puedes comenzar cambiando la leche normal por la leche de arroz o de almendras.

Continua con tu actividad deportiva y anota si tu pulso comienza a subir cuando haces esfuerzos importantes. Si pasadas un par de semanas mejoras, habrás dado con la tecla. Si continuas igual y el pulso no te sube, prueba con otro alimento, por ejemplo el trigo. Así hasta que des con el alimento que puede estar haciéndote mal.

Hay una forma más rápida y es acercarte a tu médico y pedir que te haga un análisis de las inmunoglobulinas (IgE). Esta sería la manera más sencilla. Una vez tienes los resultados, sabes si tienes o no tienes intolerancia a alimento o incluso algún tipo de alergia.

Estos pueden ser tres motivos por los que tu pulso no sube cuando haces ejercicio. Especialmente importante el de las alergias alimentarias ya que cada día me encuentro a más deportistas que le huelen muy mal los pedos. Sí sí, que le huelen mal los pedos.

Si tus pedos huelen mal… puede ser que haya algo dentro de ti que no esté funcionando correctamente.

ECHA UN VISTAZO A ESTE ARTICULO DEL TRIGO Y GLUTEN

https://www.deporteysaludfisica.com/elige-bien-tus-alimentos-para-tener-un-buen-resultado/

Otro motivo puede ser la falta de sueño. Si llevas unos días entrenando duro y durmiendo pocas horas, esto también puede ser motivo de que el pulso no suba. Entrenar sin haber descansado correctamente no es recomendable ya que el corazón trabaja muy forzado y el pulso no sube con facilidad. Haz balance de las últimas horas de sueño. Trata de recordar si las últimas noches has dormido correctamente. Si no fue así, busca las horas que a ti te van bien para estar totalmente descansad@ y regenerad@ ya que hay personas que necesitan 9 horas de sueño, sin embargo otras con 6 horas tienen suficiente.

Y si tu pulso está más alto de lo normal… ¿Cuál puede ser el motivo?

Esto ya lo vemos en el siguiente artículo.

Te veo allí.

Sé Feliz

Pedro García.

 

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Pedro García

Comencé a realizar deporte en 1985 en el colegio. Futbol, Baloncesto y Balonmano y Voleibol los practicaba asiduamente. En 1988 mis padres me regalaron una bicicleta y comecé una apasionante andadura que me llevó a representar a España en distintas paralimpiadas (Barcelona 92 y Atlanta 96) campeonatos del mundo, campeonatos de europa y distintos eventos dentro del grupo de tandems de la ONCE. Mi función era piloto de tandem. También corría a título indidual en distintas pruebas a nivel nacional. Con el paso del tiempo me ha gustado y apasionado el deporte y lo relacionado con el aumento de forma y rendimiento, llegando a un profundo conocimiento de los electroestimuladores y la nutrición aplicada a aumentar el rendimiento, la fuerza y la resistencia. Y para compartir mis conocimientos, decidí crear este blog. Espero que os guste y sobre todo que os ayude.

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